El efecto espiritual de cocinar y compartir, la actual búsqueda de la chef Catalina Osorio

por Claudio Ochoa

Desde su primera infancia, la chef Catalina Osorio disfrutaba de, y con la cocina. Uno de sus móviles para dedicarse a la gastronomía fue vivir la manera como la cocina estimulaba al ser humano, cómo hace la vida más agradable

Basada en la realidad, de cómo la comida llena el espíritu, Catalina Osorio está empeñada hoy día en que la gente reconozca a diario esta valiosa relación. No se trata de comer por comer, masticar sin disfrutarlo, ir más allá del poder de la comida como solo sanadora físicamente.

“Quiero que todos comprendamos que cocinar no es solamente comer y comer, y más bien valorar toda la experiencia alrededor, como el efecto espiritual. Debemos comenzar a revivir los recuerdos felices que nos traen muchos platos, cada vez que los consumimos, la comida evocadora de un sentimiento. Apreciar la comida más allá del instante”.

Que el buen comer evoque un buen sentimiento, foto de Lina Rozo, Kienyke.

La chef bogotana miembro de la Academia Colombiana de Gastronomía está proponiéndole al país que en todo hogar abramos, cuando menos una vez a la semana, un espacio para comer bien. “No hay que ser cocinero profesional para hacerlo, si sabemos una, dos, tres recetas buenas, las preparamos y las compartimos, ya espiritualmente somos millonarios, felices, el cocinero no puede ser egoísta. Que el bien comer evoque un buen sentimiento, una memoria feliz. Lo contrario es frustración”.

LA INFLUENCIA DE SUS PADRES

En su casa de bogotana de Suba siempre destacaba la buena mesa, especialmente los días domingo, cuando regularmente brindaban felicidad a sus invitados con generosos y sabrosos platos. Su mamá Lucía Rodríguez dirigía la cocina, toda una chef sin título, gerenciaba, además, una pastelería, y su papá, el psiquiatra Benjamín Osorio, tenía por práctica influir en la mente de las personas a través de la buena comida, pues ella “facilita las cosas y el diálogo”.

Su empeño en ser chef tuvo que cumplir con una previa condición, graduarse como administradora de Instituciones de Servicios en la Universidad de La Sabana, en 1995. Eso fue lo que determinó su papá. Con este título ya quedaba lista para escalar como chef, carrera que estudió en el Colegio de Artes Culinarias Le Cordon Bleu en Portland, EE.UU e hizo prácticas en The Benson Hotel Portland. Allí aprendió a cortar los ingredientes, la buena presentación de un plato, el manejo de la cocina fría y caliente, carnicería, etc., etc.

EL SABER COMER Y LAS SALSAS

Pero no le podían enseñar el gusto, el buen gusto por el saber comer. Entonces dice que “cuando uno tiene el paladar desarrollado encuentra el gusto y la importancia de una buena salsa. La salsa realza el sabor y engrandece los platos y hace que el último bocado sea memorable”. ¿Quién no se ha dado ese gusto?

Agrega: cuando hablamos de salsa no lo estamos haciendo sobre una salsa clásica francesa. Por el contrario, nos referimos a delicias como un ají, un hogao, un guiso, un picadillo, etc. Ese complemento que es tradicional en cada casa colombiana.

VENTITRÉS AÑOS DE EXPERIENCIAS

Durante más de cuatro lustros, Catalina Osorio siempre evolucionando, experimentando.

Por ejemplo, creadora de recetas, como su salmón ahumado y huevos florentinos, papas chorreadas, roast beef mío, cebollas caramelizadas, coliflor rostizada, pollo de la casa, torta de plátano maduro, pancakes ucranianos, sándwich de jamón y queso clásico francés, curry amarillo de langostino, arroz caribeño, coctel de camarones, soufflé de espinaca, lomo de res especial, paella valenciana, pasta con champiñones, jamón, crema de leche y queso parmesano, etc. etc. Cada una de ellas con un toque personal, por supuesto.

Uno de los banquetes de la chef Catalina Osorio

Organizadora de eventos, creadora del Club de la chef Catalina Osorio. Chef de artistas y roqueros, que ha cocinado para celebridades como Coldplay, Metálica, Soda Estéreo, Iron Maiden, Carlos Santana, Shakira, Miguel Bosé, Juanes, J Balvin, y muchos más…

Hoy día, también consagrada pastelera, que ha recibido las recetas de su mamá, a la cabeza el reconocido ponqué que ha dado prestigio a Lucía Rodríguez.

Catedrática en su antiguo claustro, la Universidad de La Sabana, en La Salle College y en la Escuela de Cocina y Gastronomía del Club el Nogal. Conferencista. En noviembre entrante la tendremos como conferencista en el Congreso Internacional de Turismo de Compras y Entretenimiento, en Tuluá, disertando sobre la gastronomía y el turismo.

CATALINA OSORIO OPINA SOBRE LAS COMIDAS

El prestigio no ha alterado su sencilla, discreta manera de ser. Igual la encontramos en cualquier supermercado vestida con su “traje de batalla” o compartiendo junto a sus colaboradores, para inmediatamente pasar a los emperifollados salones sociales en donde contribuye a la dicha de sus comensales.

Recuerda que la comida colombiana es una fusión de los platos tradicionales indígenas, los españoles y los africanos. Imposible olvidar nuestras raíces –asegura—como que a todos nos han criado con plátano maduro, debemos sentirnos orgullosos de nuestras tradiciones.

«Para comer bien no hay que ser millonario»

“Mi énfasis es que la comida quede bien, si tengo para una sola comida al día, asegurarme que me quede bien. Nosotros estamos transformando naturaleza. Los cocineros sabemos transformar los alimentos, cualquier persona puede hacer lo mismo, para comer bien no hay que ser millonario, la comida es agradecida.

SU SALSA BECHAMEL

Para Catalina Osorio toda buena comida debe apoyarse en una deliciosa salsa. Entre sus creaciones destaca su salsa bechamel, cuya sencilla receta nos ofrece acá. Que va con muchos platos. Oigamos, veamos y practiquemos a su ritmo: